Trench Report

Abrigar la nostalgia, abrazar estilo

Abrigar la nostalgia, abrazar la alegría.
Tras la penuria de la Primera Guerra Mundial en 1914, una indumentaria que parece marchitarse. Monocromías, aires de tristeza, imágenes que no se olvidan, llantos que humedecen.
Tras el fluir sanguíneo de una batalla que no cesaba, el mundo se vistió de grises, de marrones: oscurantismo emocional. Reglamentos que limitan cada percha de cada sociedad… pero hay una excepción del malgastar. Personalidades que obligan, autoridades impuestas. Sí, militares que rodean. Hombres de doble identidad. Existe una cara lisa, y otra acanalada de forma diagonal, tajante. Hay un filtro en el medio. Allá ellos; acá el resto y el exterior que no los invade. Se repelen los llantos del pueblo y el aire de tristeza. Por dentro, la sangre se les aquieta por creerse autoridad a respetar. Por fuera, una combustión de adaptaciones: nuevos méritos de manos a la obra para la supervivencia, oficios para ganarse la vida. Una cara de piedra, rígida y otra encausada en la dirección de austeridad. La existencia de una por causa de la otra. La resolución de una premisa gracias a otra preexistente. El surgimiento de la independencia de la mujer, porque su hombre de honor va a la guerra.

Mientras se lloraban razones, las balas y fusiles se deshacían de la sociedad reconstruida.
Mientras no se permitía usar más de cuatro metros de tejido para abrigos, las personalidades de autoridades impuestas se burlaban para retrucar la regla.

Mientras el mundo convulsionaba, el oficial británico de Guerra exigió un uniforme para los militares de 1914. Burberry adaptó su diseño impermeable de gabardina de 1880 para volcarlo en un ejército que luchaba en las trincheras. Y se dio origen al nombre del saco Trench, y el campo de guerra se pobló de militares abrigados y protegidos; protegidos sólo de la lluvia…

Mientras el gran señor se bien vestía, su esposa, madrina de guerra, reactivaba la Alta Costura. Mientras que el gran señor se impermeabilizaba de los otros bajo su cara rígida, se protegía bajo la doble abotonadura, se imponía tras las solapas y se afirmaba tras el lazo; afuera se multiplicaban los esfuerzos por seguir existiendo, se abrían nuevos horizontes de trabajo, se despejaban las monocromías, los aires de tristeza, las imágenes en la retina.

Pero todo suceso tiene una razón de ser, o varias…
Una fase que sobreviene de otra.
Una actualidad que se debe al pasado.
Una sociedad que se adapta a los cambios.
Un modelo de familia renovado.
Una premisa que nace.
Una alegría de la nueva estación.
Una indumentaria que cobra frutos.
Una impermeabilidad personal.
Una capa que nos protege, que nos abraza.

Burberry adaptó su diseño impermeable de gabardina de 1880 para volcarlo en un ejército que luchaba en las trincheras. Y se dio origen al nombre del saco Trench

Del trench(trinchera) creado para uniforme militar, a un mito por el cual todos suspiramos para abrigar la nostalgia, abrazar la alegría y encontrar nuestra bella manera de ser aunque no podamos evitar las contiendas.
De la imitación de ese uniforme para la Segunda Guerra Mundial al mejor aprovechamiento de materiales por la economía desbastada y un período de guerras, de tire y no afloje..
Del hombre protagonista al surgimiento de la mujer como desprendimiento, como búsqueda laboral, como apoyo económico; ella renace y necesita comodidad de vestir para desarrollarse en su nuevo rol.
De la gabardina, una cara lisa y otra acanalada, a una multiplicidad textil e inesperada para elegir. Sí, una cara lisa y otra acanalada.

Guillermina Debeljuh
María Guillermina nació en Pergamino (Bs. As.), el 22 de Febrero de 1993.
Ella está finalizando la Licenciatura en Diseño de Indumentaria y Textil en la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires. Ella trabaja en proyectos de investigación en la Universidad por las becas CIC, escribe, participa de un programa de radio desde la indumentaria y hace fotografías para transmitir sus pensamientos. Actualmente, se encuentra desarrollando un emprendimiento de prendas tejidas en Mohair denominado CRIN. Y ella pone energía en lo que cree. Y lo trabaja con esa certeza placentera de que en el acto de creer está creando su universo.