Galletas de jengibre

Ingredientes
  • Galletitas de Jengibre
  • 125gr de manteca
  • 125gr de azúcar
  • 1 huevo
  • 2 cdas  de miel
  • 2 cditas de jengibre
  • 1 cdita de canela
  • 1/2 de nuez moscada
  • 200g harina común
  • 200g harina leudante

Se cree que las primeras galletas de jengibre en Europa se elaboraron a finales de la Edad Media. En aquella época las galletas se decoraban con hojas de oro y tenían varias formas. Debido a que el jengibre todavía era un ingrediente difícil de conseguir en esos tiempos, las galletas de jengibre eran consideradas un lujo que solo los reyes y los más adinerados podían darse.

Las galletas de jengibre adquirieron todo un nuevo sentido gracias a la reina Isabel I de Inglaterra. En el siglo XVI la reina pidió que sus galletas tuvieran la forma de algunos personajes, especialmente de los miembros de su corte y pretendientes. Las galletas eran decoradas con atuendos comestibles y se ofrecían a sus invitados.

Preparación

Mezclar bien los ingredientes secos, es decir, la harina, jengibre, levadura, canela y clavo. Batir la mantequilla, que estará a temperatura ambiente, con el azúcar hasta que éste se disuelva completamente. Incorporar la miel o melaza y el huevo, y finalmente agregar la mezcla de la harina con las especias. Tenemos que conseguir una mezcla lo más homogénea posible. Si queda pegajosa podemos incorporar un poco más de harina hasta que quede más firme y manejable (no agregar demasiada harina ya que es posible que las galletas queden demasiado duras al hornearlas).

La masa es pegajosa. Se puede extender con el rodillo entre dos hojas de papel de pergamino o de horno y luego congelar antes de cortar con los moldes, ya que puede resultar difícil desprender el papel.

Se stribuye la popularidad de las casas y los muñecos de jengibre al cuento Hansel y Gretel.

Hornear en horno precalentado a 180ºC durante 10 a 15 minutos para piezas de gran tamaño, de 6 a 8 minutos para piezas pequeñas. O hasta que los bordes se tiñen de color marrón. Controlar las primeras para saber cuánto tiempo es el correcto, dependerá mucho del grosor de la galleta y de la potencia del horno.

Colocar la masa en una bolsa de plástico sellable o en un recipiente de plástico hermético. Reservar en un lugar fresco, pero no en la heladera, durante al menos 2 horas y máximo 6 horas. O refrigerar la masa durante un máximo de 3 días, y llevar a temperatura ambiente antes de usar.

Estirar la masa directamente sobre papel de pergamino para que no haya deformaciones cuando transfieras la masa a la bandeja de horno.

Photo by: Brenda Escudero

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